lunes, 12 de diciembre de 2011

PRODUCTIVIDAD Y SALARIOS

De todos los datos económicos que nos llegan a diario, todos sin lugar a dudas preocupantes, hay uno, que dejando aparte la trascen`déncia económica que sin duda tiene, a todos los que hemos lloecado una vida de trabajo, llega incluso a ofendernos, me refiero al hecho de que España ocupe de entre todos los paises de la Unión Europea, uno de los últimos lugares en cuanto a índices de productividad.

España, en unas comunidades mas que en otras, pero en muchas de ellas, siempre ha tenido tradición de buenas Empresas, buenos tecnicos y buenos operarios, no somos un país al cual el mundo del trabajo y de la Empresa le haya llegado con la aparición de la moneda única, el dato que aparte de preocupante debe ser cierto, es esto si, un buen indicador de que en nuestro sistema laboral hay algo que chirria.

Estoy seguro que ante la necesidad y no solo por las presiones de Europa, pronto sabremos tomar medidas que den solución al problema, medidas que en cuanto se tomen, pondran de inmedato a España por lo que se refiere a los indices de productividad en el lugar que le corresponbde.

Lo anterior va en relación con el hecho de que en las conversaciones que se mantienen paea establecer un n uevo sistema de negociación colectiva, hay sectores que apuntan a la necesidad de condicionar los salarios con el aumento de la productividad, insisto en el hecho de que los indices de productividad si se toman las medidas adecuadas, mejorarán sin  necesidad de vincularlos con los salarios que deberian mantener en mi opinión su poder adquisitivo.

La negociación colectiva llega a España en el año 1.958 con el primer objetivo de acordar y regular unas tablas de salarios que sean pauta y norma a seguir para ñas Empresas, especialmente las pequeñas, posteriormente la negociación colectiva ha ido regulando otros aspectos de las relaciones laborales, que logicamente con el paso de los años conviene ir actualizando, pero y tambien según mi opinión convendria ser muy cautos en el partado concerniente a los salarios.

He leido opiniones de especialistas, que aconsejan desvincular de la negociación colectiva, a las Empresas pequeñas, que no olvidemos representan el 87% de todo el conjunto de Empresas españolas, al respecto, y volvien do atrás hasta los años setenta, recordaré que en aquella época, los convenios se firmavan con acuerdos salariales, muy por debajo de lo que en realidad las Empresas pagaban a sus empleados, a través de pluses por atividad, incentivos o simplemente pluses voluntarios, llegaba un momento en el que el Empresario, no sabia que salario procedia pagar, habia Empresas del entorno qye pagaban por encima del promedio general y otras que pagaban muy por debajo, originan todo ello un desconcierto general a la hora de determinar los salarios a pagar.

En aquella época y por iniciativa del que esto escribe, el Gremio metlúrgico de Sabadel, requeria a sus Empresas asociadas, que de manera anónima cumplimentasen un documento facilitado al efecto, que reflejase los salarios reales que las Empresas realmente tenian establecidos, este estudio permitia al Centro metalúrgico determinar los salarios promedios que eran aconsejados a todas las Empresas.

Con lo anterior quiero trasladar la opinión, de que por lo que respecta a las Empresas pequeñas, estas, para el buen desarrollo de su actividad, necesitan una pauta o si quyieren una norma, que les ayude a tomar decisiones, en todos los ámbitos, pero especialmente en el salarial.

En el momento presente, en el que se preveen profundos cambios en toda la normativa laboral, conviene medir con mucho tiento los pasos que se dan a fin de que no interfieran en el conjunto de medidas a tomar.

Josep Mª Carbonell i Vilaró

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